A Review After the First Month
Instalamos el equipo en la línea de molienda de una planta de áridos a mediados de enero. La decisión de optar por un scrubber de empaque estructurado en lugar de un filtro de mangas se tomó por la humedad del proceso y el tamaño de partícula predominante, que en este caso era fina pero con tendencia a aglomerarse. Durante las primeras dos semanas ajustamos la relación líquido-gas en la torre para estabilizar la caída de presión sin sacrificar eficiencia de captura.
El primer mes completo de operación arrojó una retención media de partículas del 98,7 %, medida con un analizador de gases en continuo. La normativa local exige un mínimo del 95 %, así que el margen es suficiente incluso cuando el caudal de proceso varía por cambios en la carga del molino. El consumo de agua de reposición se mantuvo en 3,2 m³ por turno, dentro del rango estimado en el diseño.
Lo que más me sorprendió fue la estabilidad del sistema de recirculación. El tanque de sumidero retiene los sólidos sedimentables y la bomba centrífuga no ha presentado obstrucciones hasta ahora. El fabricante recomendó purgar el 10 % del caudal cada 48 horas para evitar la acumulación de finos, y con esa rutina el agua de lavado se mantiene limpia. No hemos tenido que intervenir la boquilla de aspersión ni reemplazar el empaque.
El ruido del ventilador centrífugo es notable —alrededor de 82 dB a un metro—, pero se instaló un silenciador en la descarga que lo reduce a 68 dB en el exterior de la nave. El personal de mantenimiento reporta que la limpieza del plato separador de gotas es sencilla: se desmonta cada 15 días y se enjuaga con agua a presión. En resumen, el equipo cumple lo prometido y no ha generado paradas no programadas.
— Gabriel Arellano, jefe de producción de la planta de áridos. La instalación se realizó en enero de 2025 y el seguimiento continúa para evaluar el desgaste del empaque a los seis meses.